22 Jun 2026 06:56
LOGIN - Entrar
¿Recordar?
Registrar ahora

DIARIO DE UN CAMPUSERO 4 (CAMPUS PARTY 2009)

DÍA 3 Capítulo 4, Insomnio de 40 horas

Aprovechando que era la hora del desayuno intenté esperar un rato para ver si venía algún conocido para ir juntos al catering, pero viendo que no se acercaba nadie, lógico por lo temprano que era, desayuné solo. En los días anteriores no había conseguido aprovechar ese derecho y no podía dejar pasar la oportunidad. Nos deleitaron con unas ricas magdalenas, un zumo de pera que no cogí, un vaso de leche calentita que me vino bien porque estaba un poco destemplado y los vasos de zumo de naranja que llevan poniendo desde el primer día, a base de zumo concentrado, ver para creer, con las ricas naranjas que tenemos por la zona, aunque supongo que subiría el gasto el tenerlo recién exprimido.

Mientras desayunaba coincidí con la chica que trabaja en el Telepizza® de aquí por las tardes y por las mañanas es dinamizadora de la Campus, un saludo formal y unos buenos días es lo mínimo que podía decirle. Hice tiempo para ver si bajaba alguno de los del grupo pero sin suerte, así que lo que tenía pensado desde un principio para después del desayuno, subir a las tiendas para coger ropa limpia y de paso ducharme antes a ver si el agua fría me espabilaba.

Cuando llegué a nuestras tiendas había silencio en ellas, supuse que estaría la gente descansando, entré en la tienda, preparé lo necesario y escuché ruidos en la tienda que tenía al lado, la de Kotai, asomé la cabeza y en efecto era él que acababa de llegar de ducharse y se iba para los ordenadores de inmediato, a continuar con la programación del juego de esta temporada. Yo por mi parte bajé a las duchas, entre en la primera que vi libre y sin contar con las excasas comodidades de las que dispone logré el objetivo de despertarme un poco, no sé si suficiente para afrontar el resto del día.

Cuando volví a subir a nuestro campamento nuevos compañeros iba brotando como setas en el bosque, al primero que escuché fue a Caco, que se tenía que levantar para ir con Pocotico a recoger el coche reparado del madrileño, y de paso acercarse a la Estación del Norte para recoger también a Kanuto, que por fin haría acto de presencia. Al siguiente que ví fue Zerito, que salía de la tienda con la intención de bajar y empezar su día productivo. Ambos bajamos, pues yo me planteé el objetivo de lograr mantenerme despierto durante 36 horas, cuya anterior marca la tendría cercana a las 30 horas.

Ya abajo y empezando a notar en exceso el cansancio, y acabábamos de empezar el día, el silencio del pabellón y la poca gente que quedaba no invitaba a mantenerme entretenido; mientras escribía líneas de código, cortaba y pegaba, los ojos se cerraban, la cabeza se caía, mis típicos cabezazos de cierto vídeo del que no me olvidaré. Pasaba gente por detrás mía y yo alerta a que no fueran uno de los graciosillos que me grabara a traición, pero la única persona que se acercó a grabar algo es una chica que trabaja para el blog de la misma página de la Campus, que quería sacar varios planos de mi Charmy. Cuando encuentre el trabajo que haga la chica lo intentaré coger y poner por aquí. Lo curioso es que le faltó darme una colleja para que le respondiera porque me pidió permiso para hacer las capturas y ya ni me acuerdo de lo que le respondí, al menos todo salió bien y yo pude seguir con mi lucha contra el cansancio.

Era una lucha constante, un tira y afloja, por momentos me sentía bien y al rato hecho una mierda, sin la cabeza totalmente lúcida (que no la tengo de todas formas cuando estoy descansado), la gente diciéndome cosas, yo no sé ni qué decir, al menos el lenguaje todavía lo entendía. Toda la mañana así de mal, hasta que llegó la hora de comer e hicimos el camino de siempre, el grupo de siempre, con alguna baja que otra. El menú del día tenía Lassagna de primero, pescado con patatas de segundo y un flan de postre. Estuvieron hablando como de costumbre de diversos temas, serían interesantes, pero yo ya empezaba a entrar en ese misterioso mundo de la locura.

Por la tarde la gente estaba terminando los gráficos mientras otros hacían otras labores, navegar, jugar, hablar... y yo como buenamente podía a repetir el construir pantallas del juego porque cuando conseguí tener las cuatro primeras se me borró sin darme cuenta una, cuando consigo rehacerla, Kotai me dice que son muy sosas y que quiere los gráficos de la WII... todo el trabajo, el poquito trabajo que tenía hecho para nada, vuelta a rehacer pantallas. Así transcurrió mi tarde, aletargado por las horas que permanezco despierto, cada vez más débil, creo incluso que estoy enfermando, pero bueno, confío en que mi organismo me cuide como no lo cuido yo.

Llegaba la hora de la cena sin novedades al frente, algo más despejado pero igual de mal, menuda locura estaba haciendo y lo peor de todo es que no sabré las consecuencias hasta que no me acueste, lo mismo ya no me despierto hasta el domingo y he perdido el poco tiempo que nos quedan. Pero centrémonos en la cena, con una ensalada de primero compuesta de espárragos, lechuga, tomate y zanahoria, igual que la que comimos el otro día pero con espárragos, el segundo plato correspondía a un par empanadillas con forma de saladitos, un trozo de tortilla de patatas, repitiendo comida anterior y dos lomos adobados, de postre elegías entre sandía, elección equivocada hecha por mí, o gelatina, que no sé cómo estaría.

Para acabar la noche llegaron las prisas porque teníamos que entregar el juego antes de la una de la madrugada. Se fueron terminando los trabajos para enviárselos a Kotai y que lo probara y una vez entregado todo el material y comprobado el jefe fue en busca del responsable del concurso, sin mucha suerte porque estuvo dando unas vueltas por nuestra zona sin lograr localizarlo. Al final consiguió entregarlo, aunque no a la hora límite, pero como otros años (siempre nos pasa lo mismo) lo aceptaron y ahora toca esperar la decisión del jurado, que será el viernes por la noche a partir de las 23 horas.

Una vez quitadas todas las responsabilidades de encima, preferimos tomarnos un tiempo de recreo, jugando a varios juegos que se acababan de descargar y aprovechando para probarlos. Así Klinx se instaló el Street Fighter IV, que le iba de lujo y jugamos unas partidas. Mis dedos se deslizaban ágilmente con Ryu para ir uno a uno eliminando a mis rivales, Jose, Klinx y Zerocoult, este último el más sencillito, pero luego se vengó echando unas luchas al mítico Tekken3, con el que pude defenderme con Eddie. Mientras nosotros luchábamos en varios combates a muerte, otros se dejaban la piel en el campo con un Pro, montando un minicampeonato que dejaba como ganador, en el último minuto de la prórroga, a Pocoenfermo.

La gente se ha empezado a ir, unos a su casa (los que viven cerca de ella) y otros a su tienda. Son las cinco de la mañana, no sé cómo estará este día escrito, no me hago responsable de las faltas ni idas de cabeza que haya hecho, porque conforme voy tecleando voy olvidando lo que pongo. Tengo a Klinx a mi lado jugando al "Prototype", un juego que es necesario probar y comprar si os gusta (o compartir que también es de buenas personas). A mi derecha Caco, Kanuto y Jose que me creía que se iban, sólo lo van a hacer para "fumarse un pitillo", palabras de Caco. Yo por mi parte he decidido dejar esta locura de no dormir y espero no pasarme todo el día del Viernes en la tienda, me pondré la alarma aunque como voy no prometo nada.

Debido a mi cansancio no estoy en condiciones ni de dedicar ni de poner postdatas, aunque aprovecho y hago un esfuerzo y os lo dedico a vosotros, los que me leeis y gastáis un preciado tiempo en el que podríais estar... durmiendo. Buenas noches (casi buenos días de nuevo).

Ir al día anterior Ir al día siguiente